La Tieta, pequeña gran bodega

La Tieta, pequeña gran bodega

Aquél que se adentre por primera vez en las callejuelas y empinadas cuestas del Poble Sec detectará rápidamente que el barrio en el que se encuentra ha permanecido casi intacto a la progresiva transformación en parque temático del resto de la ciudad. El vecino o cliente habitual de sus bares y bodegas observará al desorientado forastero con cierta simpatía por haberse escapado de los circuitos convencionales, siguiendo la recomendación de la guía de la ciudad que arrastra como una extensión de su brazo.

En el número 1 de la calle Blai se encuentra uno de los muchos motivos por los que vale la pena desviarse del Paral·lel dirección “montaña”. La Tieta es una minúscula bodega de cuidado diseño interior que hace de la necesidad virtud, encerrando en su reducido espacio la esencia del barrio que la acoje.

Templo del vermut y refugio idóneo para una cena de tapeo, la carta nos da razones para probarlo todo: Desde su particular versión de las eternas patatas bravas hasta el delicado carpaccio templado de manitas de cerdo, pasando por el escabeche de caballa con cítricos, el “cap-i-pota”, las alcachofas con romesco, el tártar de salmón o la precisa contundencia de sus migas con sobrasada.

Más que tapas, platillos o medias raciones, lo que sirven en La Tieta son fragmentos de la memoria culinaria colectiva. Materia prima, criterio y buen gusto.

Para acompañar: cervezas artesanales, selección de vinos del país y un amplio surtido de whiskys de malta y ginebras. Personal atento que conoce bien el producto por lo que no se escuchan respuestas del tipo “depende de lo que le guste” si uno no acaba de decidirse.

Un agradable lugar al que volver sin dejarse la nómina en el intento.

Un rincón del Poble Sec con carácter, sincero y directo. Como los consejos de esa “tieta” con un punto de mala leche que todos hemos tenido y a la que tanto queremos.

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