Can Kenji, un rincón de Kyoto en el Eixample

Can Kenji, un rincón de Kyoto en el Eixample

Cocina japonesa con carácter, sin pretensiones ni artificios.

Con el nuevo milenio, los restaurantes nipones se multiplicaron de forma casi incontrolada. El sushi se puso de moda y todos se apuntaban al carro, aunque intentaran hacer pasar gato por liebre y la oferta fuera de dudosa calidad. Había que saber elegir entre tanta impostura y la pregunta que inevitablemente aparecía cuando alguien recomendaba un nuevo lugar era: ¿Pero es auténtico? Porque, más allá de la dicotomía de bueno/malo o caro/barato, emergía siempre el complejo matiz de la autenticidad, tan anhelada y tan difícil de cuantificar. Can Kenji, sin embargo, se caracteriza por su carácter y coherencia.

Kenji Ueno, su fundador y propietario, llegó a Barcelona en 2003 atraído por nuestra gastronomía. Desde sus inicios en el Satoru Miyano, Kenji apostó por la cocina creativa y de fusión. Fundó una empresa de catering junto a su mujer en 2006 donde continuó explorando su particular visión culinaria y cuatro años más tarde inauguraba Can Kenji, un pequeño local inspirado en las “izakayas”, las tradicionales tabernas japonesas.

En la “izakaya” de Kenji la fusión entre su Kyoto natal y el Mediterráneo se plasma en platos como la tempura de sardina con puré de berenjena con miso y anchoas, el kakiage de calamar seco con espárrago o los sorprendentes “onigiris” de risotto. Para los puristas, no faltan los clásicos makis, nigiris, sashimi y tatakis con una gran relación calidad-precio.

Como es tradición en las tabernas del país nipón, la idea es sentarse a compartir sin importar demasiado el orden de la comanda, atacando los platos tal como llegan de la cocina. Sin pretensiones, sin artificios, lo que prima en Can Kenji es una naturalidad de gestos precisos. Cocina de mercado y cuchillo japonés.

Imágenes de Álex Pámies.

CONTENIDOS RELACIONADOS